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El punto "P"
También conocido como el punto “G” masculino.

En el interior del conducto anal masculino, hay una zona de tacto rugoso que se diferencia de los tejidos que lo rodean. A esta zona rugosa se le llama glándula prostática, relacionada fisiológicamente con el proceso de producción seminal y de eyaculación. La fricción constante con la próstata produce en el hombre un intenso orgasmo de eyaculación involuntaria y fuertes espasmos.
Otra de las formas con las que se puede generar un orgasmo en los hombres es haciendo una pequeña presión o masaje en la zona del periné (zona entre el ano y los testículos) o directamente al presionar tal glándula con el dedo índice.
Se puede estimular la próstata mediante algún dildo, vibrador o con los dedos. El hombre también puede alcanzar este orgasmo mediante la práctica del "Pegging" o que su compañera le introduzca sus dedos o algún otro juguete sexual como un vibrador.
Al buscar referencias en Internet, descubrimos que decenas de miles de sitios de todo el mundo abordan de un modo u otro esta temática, pues es una práctica que despierta mucha curiosidad y pugna por salir del estigmatizado silencio a que ha sido condenada al asociársela a la homosexualidad. Ciertamente, esta es una práctica habitual en ese grupo, pero no es exclusiva de ellos, como no lo es tampoco el besarse, abrazarse o acariciar el resto de sus cuerpos.
Muchas parejas heterosexuales practican habitualmente la estimulación de este punto P, aun cuando no lo comenten, a veces ni entre ellos mismos. Y no lo hacen solo porque resulta placentero para ambos, sino porque se ha demostrado que un masaje erótico en la zona del perineo ayuda a enfrentar problemas con la erección y, además, al combinarse con otras técnicas, facilita el control de la eyaculación, ya sea precoz o muy retardada.
Es lógico entonces que para algunos sexólogos resulte este un punto clave a la hora de recomendar una terapia, y que una vez vencidos los escrúpulos culturales, muchos hombres agradezcan la recomendación.
El área justo detrás de la raíz del pene, entre este y el ano, así como la piel que rodea al orificio, son excepcionalmente sensibles al tacto y tienen un rol bien descrito tanto en la erección como en el orgasmo. Esta es una zona erógena por excelencia debido a su gran cantidad de terminaciones nerviosas, y agradece, como cualquier otro espacio del cuerpo, todo tipo de mimos proporcionados por el ser amado o deseado.
La capacidad de relacionar de forma consciente el placer sexual con las caricias que lo desencadenan, hace que las personas elaboren sus propias rutinas de actividad erótica, a las que no debe faltar un componente exploratorio, para avanzar y descubrir nuevas fuentes saludables de placer.
Tal como en su momento se «descubrió» que el placer femenino existía, y que el punto G y el clítoris podían ser aliados, no insondables misterios a minimizar, existe hoy una «cruzada» para rescatar también al hombre de su prisión cultural en el tema erótico.
Existen multitud de juguetes eróticos diseñados especificamente para estimular esta zona del cuerpo, tanto en el hombre como en la mujer. Tambien resulta imprescindible en este caso emplear un buen lubricante para conseguir resutados totalmente satisfactorios.
